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Cómo disfrutar de una cerveza perfecta


Cervecera de Canarias - 18 de agosto, 2021


La cerveza es algo más que una simple bebida refrescante. Existe toda una cultura alrededor de este manjar líquido que, como sabes, siempre se debe consumir con moderación.

Hay muchos tipos de cerveza, de diferente calidad y sabor, tostadas, de trigo, de cebada e incluso de fresa… En lo que todas coinciden es que para saborearlas y disfrutarlas en toda su plenitud, es muy importante saber servirlas. 

Aunque parezca simple, servir una cerveza o, mejor dicho,”tirarla”, no es algo sencillo, sino todo un arte digno de un verdadero profesional. Estos son algunos trucos que debemos poner en práctica:

Lo principal es tener mucho cuidado y no echarla en el vaso o copa muy rápido, porque se formará demasiada espuma. Debe haber espuma, aunque en su justa medida, ya que la espuma es una parte esencial de la cerveza porque evita que ésta se oxide y pierda gas carbónico. 

Para conseguir una espuma correcta y cremosa, lo que debemos hacer es inclinar el vaso un ángulo de unos 45º y servir las tres cuartas partes de nuestra cerveza con el vaso en esta inclinación, y la parte restante servirla con el vaso totalmente en vertical. La espuma debe medir entre 2 y 3 cm y debe durarnos hasta que se acabe la bebida. 

Otra cuestión que debemos cuidar a la hora de servir una cerveza es la temperatura, que además varía dependiendo del tipo que sea. En términos generales, la cerveza se bebe fría, aunque se recomiendan las siguientes cifras orientativas: cerveza rubia, entre 5 y 8ºC; cerveza negra, entre 8 y 12ºC.

Por último, es muy importante dónde nos tomamos nuestra cerveza. Se debe servir en el recipiente adecuado y no directamente desde la botella, aunque esté muy de moda últimamente.

Aunque las jarras de cerámica son piezas muy valoradas por los coleccionistas y son muchos los que beben la cerveza en estos recipientes, es aconsejable utilizar una de vidrio, cuanto más fina mejor. El cristal nos permitirá apreciar la transparencia de la cerveza, su color, su aroma e incluso su olor. Además de los envases de vidrio, la copa es, sin duda, la mejor opción, ya que se puede coger por el pie evitando así que se caliente la cerveza.

Porque no hay nada mejor que una cerveza fresquita y bien tirada.

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